lunes, 3 de enero de 2011

Conspiración internacional para convertirnos en homosexuales

   La Unesco tiene un plan para “hacer que la mitad de la población mundial sea homosexual”. No, la frase no es mía. Válgame dios. Es de Demetrio Fernández, obispo de Córdoba. Y fue pronunciada en la misa de celebración de la fiesta de la Sagrada Familia, el pasado 26 de diciembre. Esto es lo que leo hoy en EL PAÍS.
   Al leer estas líneas no faltará, seguro, quien piense que ya está EL PAÍS con su cruzada laica anticlerical sacando las cosas de contexto. A quien piense así le digo que se pase por aquí. Se trata del texto íntegro y literal de la homilía del sr. Fernández aquel día, colgada en la web del servicio para la Comunicación de los Obispos del Sur de España. En su intervención ante los fieles, el obispo sostuvo que esa frasesita de marras, entre otras lindezas, se la dijo el cardenal Antonelli, ministro de la familia en el gobierno del Papa (extremo éste también aclarado en la noticia del EL PAÍS).
   Así pues, existe una confabulación internacional (quién sabe si, incluso, judeo-masónica), auspiciada desde las Naciones Unidas, para que en los próximos veinte años la mitad de la población mundial sea homosexual. Tócate las narices. Teniendo en cuenta que ahora somos unos seis mil quinientos millones de almas en este planeta, para llegar a este nuevo “objetivo del milenio” la Unesco debe conseguir que o bien la inmensa mayoría de los niños y niñas que nazcan de aquí a 2031 vengan al mundo siendo homosexuales de por sí, o bien que buena parte de la población ya nacida hoy cruce a la acera de enfrente. O bien conjugar ambas actuaciones, lo que me parece más lógico y viable.
   Ya lo saben. La Unesco es una institución que me merece respeto, y desde aquí les insto a ustedes, queridos y queridas lectoras, para que pongan su granito de arena. Busquen la razón que mejor les convenga, la que sea; pero, por favor, hay que fabricar homosexuales a diestro y siniestro (dicha sea ésta última palabra sin ánimo de ofender a la iglesia y sus próceres).
   ¿Que eres de esos que piensan que la variedad de zapatos de chica en una zapatería es muy superior a la de zapatos de chico? No se hable más del asunto. Te vas a la Seguridad Social, cuentas tu problema y te haces una operación de cambio de sexo. Tras ella podrás lucir palmito con esos tacones de aguja de vértigo que tanto estilizan las piernas y tan estupendamente le vienen a la escoliosis y al dedo chico del pie. ¿Que, siendo religioso, no te gustan los curas y no quieres mandar a tu hijo a un colegio de esos (más en estos tiempos que corren, en los que la relación cura-menor está tan denostada)? Pues nada, mandas a tu hijo a la sala de operaciones, le haces un cambio de sexo y lo (la) apuntas a un colegio de monjas. Y cruza los dedos para que, con el chute de hormonas, a tu nueva hija de tres años no le salgan las tetas de Angelina Jolie. Imagina el gasto en sujetadores desde tan tierna edad. ¿Que estás harta de esta sociedad machista y patriarcal y te gustaría convertirte en un ejemplo vivo de lo que es un hombre de verdad? (Ahora que lo pienso, eso no nos vendría nada mal). Operación al canto. Dejas de ser mujer y vives tu nueva masculinidad, con la cabeza bien alta, por el bien de la humanidad.
   Yo me comprometo a poner de mi parte. Siempre me gustaron las faldas y pienso que su uso debería extenderse a ambos sexos. Mañana me apunto a la lista de espera de la operación. Y a lucir prenda.
   Cada día lo tengo más claro, señor Fernández, monseñor. Jesús pudo ser muchas cosas, vale, pero agorero y futurólogo no era. De haberlo sido, se habría bajado de la cruz, habría dedicado una higa digital a la futura iglesia y, mirando al suelo por no mirar al cielo, hubiera mascullado su cabreo entre dientes. "A esos, que los salve Rita la cantaora".
   Cuando nazca.


viernes, 31 de diciembre de 2010

Feliz




   No soy de los que viven estos días con especial emoción. Más bien lo contrario. Y más este año, en el que las ganas de hacer algo (lo que sea que hacemos siempre en nochevieja para vivir una nueva experiencia) no son muchas. Pero he de reconocer que me gusta el ambiente que se crea en este día último del año con los buenos deseos de la gente flotando en el ambiente. Lástima que esos buenos deseos no perduren en el tiempo y esta marea de buen rollito se diluya con el paso de apenas un par de días.
   Todos tenemos sueños, y desde aquí les deseo que en 2011 esos sueños se hagan un poco más realidad. Espero de corazón que todos nuestros Rosebud no caigan en el olvido, y que las olas nos los hagan desaparecer cuando lleguen a la orilla. Que perduren en el tiempo y que nos acerquemos a ellos con cada paso que demos.
   Un beso a todos.
   Especialmente a ti...


CELEBRACIÓN

Pongámonos los zapatos, la camisa listada,
el traje azul aunque ya brillen los codos,
pongámonos los fuegos de bengala y de arificio,
pongámonos vino y cerveza entre el cuello y los pies,
porque debidamente debemos celebrar
este número inmenso que costó tanto tiempo,
tantos años y días en paquetes,
tantas horas, tantos millones de minutos,
vamos a celebrar esta inauguración.

Desembotellemos todas las alegrías resguardadas
y busquemos alguna novia perdida
que acepte una festiva dentellada.
Hoy es. Hoy ha llegado. Pisamos el tapiz
del interrogativo milenio. El corazón, la almendra
de la época creciente, la uva definitiva
irá depositándose en nosotros,
y será la verdad tan esperada.

Mientras tanto una hoja del follaje
acrecienta el comienzo de la edad:
rama por rama se cruzará el ramaje,
hoja por hoja subirán los días
y fruto a fruto llegará la paz:
el árbol de la dicha se prepara
desde la encarnizada raíz que sobrevive
buscando el agua, la verdad, la vida.

Hoy es hoy. Ha llegado este mañana
preparado por mucha oscuridad:
no sabemos si es claro todavía
este mundo recién inaugurado:
lo aclararemos, lo oscureceremos
hasta que sea dorado y quemado
como los granos duros del maíz:
a cada uno, a los recién nacidos,
a los sobrevivientes, a los ciegos,
a los mudos, a los mancos y cojos,
para que vean y para que hablen,
para que sobrevivan y recorran,
para que agarren la futura fruta
del reino actual que dejamos abierto
tanto al explorador como a la reina,
tanto al interrogante cosmonauta
como al agricultor tradicional,
a las abejas que llegan ahora
para participar en la colmena
y sobretodo a los pueblos recientes,
a los pueblos crecientes desde ahora
con las nuevas banderas que nacieron
en cada gota de sangre o sudor.

Hoy es hoy y ayer se fue, no hay duda.

Hoy es también mañana,  y yo me fui
con algún año frío que se fue,
se fue conmigo y me llevó aquel año.

De esto no cabe duda. Mi osamenta
consistió, a veces, en palabras duras
como huesos al aire y a la lluvia,
y pude celebrar lo que sucede
dejando en vez de canto o testimonio
un porfiado esqueleto de palabras.

                                  (Pablo Neruda)

martes, 21 de diciembre de 2010

Soy ellos y algo más



   Creo que Los Cinco fueron los primeros. Las peripecias de Ana, Dick, Julian, George y el infatigable Tim me introdujeron en el mundo de la lectura de la mano de Enid Blyton. Muchas noches incluso con una linterna, debajo de las mantas, cuando mis padres me obligaban a acostarme y apagar la luz y yo escondía mis lecturas hasta bien entrada la medianoche. No teníamos muchos libros en casa, y esas aventuras llegué a leerlas unas quince veces cada una.
   Luego descubrí que los tesoros existen junto a Jim Hawkins y Long John Silver, y vino a mi encuentro Tom Sawyer con sus amigos Becky y Huckleberry Finn, y D'Artagnan con sus mosqueteros. Y empecé a acumular libros que me abrían otros mundos, otros paisajes y otras vidas. Jean-Baptiste Grenouille me intrigó entre sus sombras, y muchos otros se han ido acumulando en mi interior como los estratos multicolor que quedan a la vista en la montaña tras un corrimiento de tierras. Uno tras otro, aventura tras aventura, han ido marcando los universos interiores que voy arrastrado por la vida.
   Y cuando llegaron los Buendía decidí que yo también quería inventar nuevos mundos y fantasías que fueran mías para poder brindarlas a un hipotético lector. Quería ascender a los cielos entre sábanas blancas como Remedios La Bella. Quería liderar un ejército de ciegos como hizo Saramago. Quería visitar casas de espíritus, y sumarme a la Compañía del Anillo hasta los territorios de Sauron con Gandalf como guía, y sentarme un atardecer a conversar con el convencional G y Jean Valjean, y conocer a Lisbeth Salander para mostrarle mi amor por ella, y acompañar a Íñigo en las correrías de Alatriste, y tenerla también en mis brazos, en noches como esta, para que mi alma no se conforme con haberla perdido, y ser llorando el hortelano de la tierra que ocupa y estercola el amigo fiel, y que nadie me grite que la vea, su sangre sobre la arena. Y ser casi muerte y casi frío.
   Quería ver gigantes, no molinos.
   Mucha gente me dice que para qué los quiero. Una vez leídos no hacen otra cosa que acumular polvo en las estanterías. Pero yo aprendí a gozar del tacto de sus palabras y sus historias, y siento que si me deshago de uno de ellos pierdo algo en el camino.
   Esos estratos literarios se me acumulan, pues, en el interior y en mi exterior. Hasta el punto de que he tenido que construirles un espacio propio, el más amplio de la casa, para que, juntos, conversen entre ellos y compartan sus personajes, traben nuevas amistades y, muy probablemente, viejas enemistades. Para sentarme entre ellos y escuchar el rumor lejano de sus batallas, sus risas y sus llantos. Porque en este mundo, cada vez más fachada y oropel, quiero estar en la remota aldea que resiste ahora y siempre al invasor. Porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tienen una segunda oportunidad sobre la tierra.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Tu recuerdo ahora es el vacío



Tu recuerdo ahora es el vacío
que moldea el barro de mi canto,
el sonido agrio de tus besos,
el espacio vivo de tu ausencia.

Tu recuerdo ahora es el vacío
que retengo ansioso en mis abrazos
y construyo cegado por las nubes
que respiran tu aliento desangrado.


Tu vacío ahora es el recuerdo
que levanta andamios de locura,
la mirada al viento de tu huida,
el olvido alado de mis sueños.